Gatetes en adopción

Chloe y Oslo

Nuestra parejita. Oslo (derecha, el naranjote grandote) es el primer integrante del Ailuro, nos ayudó con la reforma siendo el apoyo emocional que necesitábamos. Chloe (izquierda, la pequeñita) llegó unos meses después y se hicieron los mejores amigos, por lo que queremos que su adopción sea conjunta.

Oslo es muy juguetón, le encanta dormir y comer como a todo buen gato. Su juguete favorito es uno de alambre destartalado (y el de todos, la verdad).

Chloe es la princesita, pequeña pero descarada, juega y pide mimos levantando el culete a cualquiera. Suele dormir con la lengua fuera, siendo más tierna si cabe.

Paquita

La más mimosa, no nos cansamos de decirlo. Paquita es la segunda incorporación al equipo, una gata llena de amor que solo se lo muestra a las personas que ella elija (no sabemos su criterio exacto, pero confiamos en ella 100%).

Necesita un poco de confianza pero, si se la das, como gata única es increíble y llenará de mimos y ronroneos tu vida.

Nori

Un SEÑOR, con todas las letras. Diagnosticado con poliartrosis pero está hecho un chaval. Le falta el colmillo inferior izquierdo pero por la comida MA-TA.

Es un gatete muy tranquilo hasta que le da la locura y juega como un gatito pequeño, y si te dignas a comer delante de él te retamos a no darle un poco de tu comida (será imposible resistirse). Tampoco podrás abrir un plástico sin que se piense que son chuches.

Tiger

Sabrás que es Tiger porque lo escucharás venir con el ruidito de sus uñitas sobre el suelo y con su meneo de cola medio rota en la punta.

Le encanta dormir en sitios duros (excepto la hamaca y el puf) y jugar como un loco, pero las caricias en la cabecita lo calman y te podrás pasar horas rascándole mientras él está en la gloria.

Sus chuches favoritas son los sticks y la comida blanda, la peor que puedas encontrar (estamos intentando cambiarlo pero nos cuesta…).

Si quieres saber más sobre ellos, ven a conocerlos y síguenos en Instagram, Facebook y TikTok.

Estábamos completamente equivocados. De recoger un gato abandonado, nada. Ahora finalmente hemos podido saber la verdad. La verdad es que hemos descubierto que los que estábamos abandonados éramos nosotros. – Antonio Burgos. Gatos sin fronteras.